Brian Gladden deja a Michael Dell

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Brian Gladden deja el puesto de vicepresidente y director de finanzas de Dell, a pesar de ser el hombre que logró que la empresa no cambiara de manos ante la oferta hostil y la presión del millonario Carl Icahn.
Esta semana, la empresa de Round Rock, Texas, anunció que Thomas W. Sweet ocupará el cargo de Gladden.
“Sweet, de 54 años y quien es actualmente Vicepresidente, Contralor Corporativo y Director de Contabilidad, ahora sustituye a Brian Gladden, quien se ha desempeñado como Vicepresidente Senior y Director de Finanzas de Dell desde el 2008. El Sr. Gladden, quien ha decidido buscar sus intereses laborales fuera de Dell, se quedará en la compañía hasta fines de febrero, trabajando junto con Sweet para asegurar una transición adecuada”, informó la firma en un comunicado.
“Tom ha sido un líder clave en nuestra organización corporativa de finanzas durante 16 años. Sus conocimientos sobre nuestro negocio, su versatilidad como líder financiero y sus ideas estratégicas son valoradas por líderes en toda la compañía”, señaló Michael Dell, Presidente y Director General de Dell. “Estoy encantado de que Tom forme parte de nuestro equipo de liderazgo para ayudar a dirigir Dell en el próximo capítulo, así como ayudarme a mí a posicionar la compañía para un éxito a largo plazo”.
Hace unas semanas estuve en Austin, Texas, hablando con Michael Dell y con Gladden. Parecían muy unidos. Inseparables. Una voz. Y resulta que algo pasó durante el proceso de privatización de la fabricante de computadoras.
Fue exactamente la segunda semana de diciembre, cuando se realizó el Dell World 2013, la reunión anual de la empresa con clientes, analistas y reporteros de todo el mundo, cuando platiqué con Gladden acerca del intento de Icahnn de destronar a Dell.
En 2001, Dell era la principal fabricante de computadoras del planeta. Su gran éxito fue su modelo, el modelo Dell, que consistía en armar las computadoras al gusto del cliente en el momento que se hacía el pedido. Los costos que ofrecía la empresa y la capacidad de dar una máquina a la medida de las necesidades rápidamente convenció a cientos de empresas y particulares a gastar en sus cajas con monitor.
La firma de Round Rock vivió dos años de esplendor, hasta que HP tomó el control de Compaq y retomó el primer lugar de ventas de máquinas de escritorio.
La marca comenzó a estar nuevamente en todos los diarios de negocios y revistas especializadas nuevamente durante 2013, cuando Carl Icahn inició una ofensiva para tomar por asalto el control de la compañía para tratar de que tomara nuevamente un lugar privilegiado en el mundo de la innovación y generara más dinero.
Icahn, a quien FORBES considera el más rico de Wall Street por una fortuna estimada de 20 mil millones de dólares, es experto en la toma hostil de empresas para hacer crecer su dinero. En el caso de la firma texana, gastó alrededor de mil millones de dólares para comprar acciones y utilizó las redes sociales, cartas abiertas a los inversionistas y entrevistas en los principales medios de negocios para promover el despido de Michael Dell y que el Consejo de Administración fuera reemplazado.
“Fue un tiempo muy loco”, me dijo Brian Gladden, entonces jefe de Finanzas de Dell y hombre todopoderoso en Texas.
“Fue una pelea difícil para la compañía”, aceptó el CFO.
En una charla, me aseguró que durante todo el proceso confiaron en Michael Dell, en que la compañía ganaría el pleito con Icahn.
“Pero había momentos en los obviamente hubo preocupación e incertidumbre”, me confió.
Carl Icahn dijo de Michael Dell en algún momento de su ofensiva:
“Mírenlo, está entrando y cachando un cuchillo cayendo. Él conoce a la empresa mejor que a nadie. Está pagando por ello. No creo que nadie lo acuse de hacer esto por caridad o para ayudar a los accionistas. Muy a menudo el fundador de la compañía no debería estarla dirigiendo después de que madura, y no creo que esté haciendo un buen trabao y creo que el consejo ha estado dormido en el interruptor. Debieron haber hecho que respondiera por sus acciones desde hace años. Ellos han tenido un desempeño muy pobre. En lugar de decirle estás fuera, lo van a recompensar y le van a dar esta gran barata”.
Le escribía a los tenedores de acciones para pedirles que no aceptaran la oferta de Dell y Silver Lake, les decía que era muy poco lo que ofrecían por el control. Era muy poco para terminar el pleito.
Las ofensas contra Michael Dell y su equipo fueron una constante por alrededor de ocho meses.
Gladden parece aliviado al platicar lo que vivió.
“La parte más desafiante fue el hecho de que los medios estuvo reportando cada paso de este proceso, y eso creó una gran cantidad de incertidumbre en nuestra gente y equipos, los empleados, porque nosotros no teníamos permitido hablar, no teníamos permitido ir a los medios y explicarles nuestro punto de vista. Icahn sí, sabes, él estaba hablando en la televisión todo el tiempo”.
Para Gladden fue una gran experiencia saber que sus clientes los apoyan, pues durante el proceso no se fueron y, al contrario, les mostraron su apoyo. Aunque no se cerraron algunas negociaciones, pues les pedían esperar a ver cómo terminaba el conflicto para saber si querían seguir siendo clientes de la firma en caso de que Icahn ganara.
“No querían firmar contratos de servicios a largo plazo con Carl Icahn”.
Incluso clientes mexicanos llamaron a Gladden, a ellos también les explicó su compromiso y los retos que enfrentaban.
“Fue mucho trabajo y mucha incertidumbre durante el proceso”.
–¿Qué cree que fue lo que los ayudó a ganar?–, le pregunté.
–Sabes, al final del día, es la compañía de Michael. Su nombre está en la pared. Y él tiene una gran pasión por el futuro de esta compañía. Él estaba por completo comprometido a ganar. Él sabía que iba a ganar, era sólo un asunto de negociar y de tratar de hacer la mejor estructura de negocios posible. No había duda de qué se lograría, pero hubo incertidumbre en algún momento.
Un largo proceso de votación de accionistas en septiembre, autorizó a Michael Dell tomar el control de su empresa y sacarla del Nasdaq un mes después.
El equipo de Michael Dell, desde los directivos en América Latina, hasta su director de Finanzas y los encargados de la venta de computadoras, repiten el mensaje como si hubieran estado durante meses ensayando las respuestas. En resumen: las computadoras son importantes todavía, es una empresa más flexible, se enfocarán más en sus clientes y serán más innovadores.
Lo que me gustaría saber es por qué se va Gladden, cuando según él, lo peor había pasado. Esta es la explicación oficial:
“Brian ha sido un gran socio para mí y es un líder excepcional con una combinación única de perspicacia financiera, intuición estratégica y con un enfoque directo”, reconoció Michael Dell esta semana. “Él jugó un papel crucial en la dirección de la compañía a través de la larga y compleja transacción de la privatización, y ha sido fundamental en la ejecución de la estrategia de la compañía a largo plazo en los últimos seis años. Estoy muy agradecido por sus muchas contribuciones”.
“Mientras Dell cambia de página para comenzar su próximo capítulo, he decidido que es el momento adecuado para que yo haga lo mismo”, dijo Brian Gladden en el comunicado. “Estoy orgulloso del progreso que hemos hecho desde que la compañía se embarcó en su estrategia de varios años para convertirse en un proveedor de soluciones de punto a punto, y es el momento exacto para que yo transite a mi próxima oportunidad. Estoy seguro de que Tom es la elección perfecta para ayudar a dirigir la nueva compañía a través de su siguiente y emocionante fase de crecimiento y transformación”.
Lejos de estas aseveraciones fabricadas bajo la asesoría de expertos en relaciones públicas, con el tiempo sabremos qué fue lo que pasó y si Dell cometió un error o un acierto al dejar ir a uno de los hombres que mejor le cubrieron la espalda en los momentos más difíciles que ha vivido en su empresa.